Debate, contrapuntos, ideas y sobre todo el ir y venir de voces apalabradas.
sábado, 10 de marzo de 2018
Del club de las amantes.
Del Club de las amantes:
Serian de esos días que la impaciencia se agita entre esperpénticos recuerdos y angustias pasadas cuando le sobrevoló el prístino placer de saberse poseída por un extraño. De su casa al café serian alrededor de dos cuadras. Enrumbó sus pasos hacia el cotidiano lugar cuando alrededor de un cuarto de hora ya casi había terminado su taza de café colombiano cuando de repente una fuerza devoradora ejercía sus poderes a su espalda, solo tuvo que girar unos grados y ahi estaba la causa de semejante cosquilleo. Un jóven de unos 36 años vestido muy casual dentro de un jean raído pero a la vez bien entallado con una camisa blanca bien lavada pero que tampoco escondía su uso. El tal, intentando otear la calle como ardid mal finjido terminaba su recorrido ocular frente a la silueta de ella que para nada ocultaba a una triturante fémina de encantos voluptuosos dorada por el eterno sol tropical. De unos veinte tantos abriles o sabe Dios que otro mes, ella se sabía gustosa y la conquista le galopaba a diario teniendo que sortear todo tipo de improperios y bellas adulaciones, todas estas con el solo objetivo de conducir los voraces intintos en su estado mas natural, el impulso de la carne.
Un solo gesto valió para que el notara el repentino interés de ella.Una vez cubierta por los mensajes eléctricos que la mirada radiográfica impactara en su sexto sentido. Ella hizo volar su pelo sobre sus hombros enviando cantidades exuberantes de feromonas que combinó con una sonrisa de aprobación y tímida invitación. No se lo pensó dos veces, su día se alargaba de nada y creyéndose que su jornada fenecía fué sorprendido por la inesperada aparición.
No pronunció palabra alguna, su lenguaje corporal lo denunciaba y ya insinuando deseo de proximidad, ella asintió. Brillaba en ella la clara intención de según la decisión y destreza de su interlocutor correr riesgos a todo gas, y no equivocó su elección, el presumió sentirse cómodo en ambas vías y su astucia no le mintió. Una vez las formales introducciones, la espesa evidencia se mostraba cavalgando a toda velocidad.
Admitió haber sido poseído por un estruendoso movimiento telúrico en su interior al descubrir la soberbia presencia. Ella regaló su mas letal sonrisa, esa que deja entrever mas allá de palpitaciones. Él, expuesto a sasonadas reacciones típicas de un macho alfa dejó explícita su intención invasiva. Ella abría y cerraba sus entrepiernas sientiendo el abrazador calor que le iniciaba desde lo mas profundo de su mucosa caverna, muestra ineludible de que la naciente pasión fuese leída en su justo significado, entonces precipitó de modo brusco la presentación, sabiendo sería la única oportunidad que daria a semejante stalion le tomó su mano y le urgió le llevase a algun lado donde pudiera probar que sus taquicardias no eran patológicas. Mi van esta fuera a solo un par de calles, es lo más íntimo y urgente que te puedo ofrecer. Si, si por favor, asintió él con extrema premura y se dejó conducir. El par de cuadras parecían infinitas, ambos sabían el fin y el final de tan atrevida urgencia.....to be continued.
viernes, 9 de marzo de 2018
Del club de las amantes.
El club de las amantes:
Todo partió sin la prisa que traen las tardes tropicales cargadas de astio, calor y presumible decadencia.
hacia las 4 de aquella tarde ella, bajo una lluvia de esas que solo los caribeños conocen, se asomo por el boquete de una vetusta y estrecha calle en busca de guarecer aquel torrente recurrente de horas veraniegas. El capto su llegada desde la ventana y ofreció su probada astucia de abrir su casa pensando mas en sus bragas que en su refrio.
Entre dudas y livianas palabras vacías de solidez, solo fluyo lo intuitivo y así fue, al cabo de cinco minutos la lluvia arreciaba y no quedo, para ella, mas remedio que aceptar la propuesta de asilo. Rápidamente una vez comprobado que delicioso manjar venia envuelto en apenas ropas ceñidas al cuerpo comenzó a tejer la manera mas eficaz de conducirle a un orgasmo arrancado al azar. Usted no es de todos los días por aca, comento con seguridad, ella asintió y predijo con la seducción entre labios brotados de pura pasión que la afirmación conduciría a otra y no pasaron segundos cuando así sucedió. Le digo porque semejante espectáculo hubiese sido detectado en cualquier lugar de la ciudad que no ocupaba muchos kilómetros cuadrados, decía el en su ya evidente asomo a la impaciencia que provocaban ciertas posturas, cruces de piernas y autocaricias a su negro y copioso cabello.
.....defendió sus espacio en la cama, rodo por su piel como cid campeador, abrió sus piernas con la dulzura y experiencia de quien sabe caminos y destinos, que al conducir sus dedos mas alla de la sapiencia solo recibiría de vuelta los retorcijones que el arte de provocar placer produce. Anduvo sobre sus labios hasta que la impaciencia le apodero y en un susurro de descontrol y ausencia de pudor pidió total invasion de sus carnes húmedas dispuestas al rigor del ultraje visado, de la permisión absoluta de sus adentros.
Vino así lo inesperado, lo soñadamente esperado, lo irresoluto, aquello que la lluvia un dia trajo a su ventana.
Todo partió sin la prisa que traen las tardes tropicales cargadas de astio, calor y presumible decadencia.
hacia las 4 de aquella tarde ella, bajo una lluvia de esas que solo los caribeños conocen, se asomo por el boquete de una vetusta y estrecha calle en busca de guarecer aquel torrente recurrente de horas veraniegas. El capto su llegada desde la ventana y ofreció su probada astucia de abrir su casa pensando mas en sus bragas que en su refrio.
Entre dudas y livianas palabras vacías de solidez, solo fluyo lo intuitivo y así fue, al cabo de cinco minutos la lluvia arreciaba y no quedo, para ella, mas remedio que aceptar la propuesta de asilo. Rápidamente una vez comprobado que delicioso manjar venia envuelto en apenas ropas ceñidas al cuerpo comenzó a tejer la manera mas eficaz de conducirle a un orgasmo arrancado al azar. Usted no es de todos los días por aca, comento con seguridad, ella asintió y predijo con la seducción entre labios brotados de pura pasión que la afirmación conduciría a otra y no pasaron segundos cuando así sucedió. Le digo porque semejante espectáculo hubiese sido detectado en cualquier lugar de la ciudad que no ocupaba muchos kilómetros cuadrados, decía el en su ya evidente asomo a la impaciencia que provocaban ciertas posturas, cruces de piernas y autocaricias a su negro y copioso cabello.
.....defendió sus espacio en la cama, rodo por su piel como cid campeador, abrió sus piernas con la dulzura y experiencia de quien sabe caminos y destinos, que al conducir sus dedos mas alla de la sapiencia solo recibiría de vuelta los retorcijones que el arte de provocar placer produce. Anduvo sobre sus labios hasta que la impaciencia le apodero y en un susurro de descontrol y ausencia de pudor pidió total invasion de sus carnes húmedas dispuestas al rigor del ultraje visado, de la permisión absoluta de sus adentros.
Vino así lo inesperado, lo soñadamente esperado, lo irresoluto, aquello que la lluvia un dia trajo a su ventana.
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