Ciertos causales redundan en silvestres posturas de argucias y elocuradas palabras.
Dicho así no abre puertas aunque indica destinos. Resulta que sin aquel sentido beso no hubiesen nacido postreras razones. Ella, la irresoluta mujer, la empeñada en crear, supo dar sin reclamos visibles, lo mejor de su naturaleza justa. Regaló de todo y como susurro anochecido de un os quiero eterno, todavía pasea en busca de un agradecimiento no venido a más y si a menos. Cualquier mujer, con y sin desbordes siempre será la mística y misteriosa respuesta a todas las ausencias de un antes y después.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario